Si ustedes creen que su misión es proteger y salvaguardar la integridad nacional, están equivocados. No lo hicieron en la historia cuando debieron y no lo hacen ahora que los necesitamos. Su misión es otra, es ser uno de los aparatos de control y represión del estado. En eso si que han tenido éxito, miren no más lo que sucedió en Octubre. Recuerden lo que hicieron el 15 de noviembre de 1922. Les dimos armas para defendernos, para defender el país, y las usaron contra nosotros. Y ahora que los necesitamos, no funcionan. Es así... por otro lado, esta institución, junto con la policía nunca ha sufrido de las crisis, ni lo hará. Esto tiene que ver con una reflexión de Maquiavelo, "es preferible ser temido antes que ser amado", pues al que amas no siempre lo tratas bien, pero al que temes si lo tratas bien. Por eso el gobierno prefiere el miedo antes que el aprecio, y no le importa pagar abultados sueldos a los militares en medio de una crisis, porque tienen una función específica. Porque en el dilema entre la mantequilla y los cañones, siempre prefiere los cañones. Antes que usar el dinero para generar mantequilla y dar de comer a los hambrientos, es mejor comprar cañones para que la policía y los militares les protejan de esos mismos hambrientos. Pagan a la mitad de los pobres para que les protejan de la otra mitad. Divide y vencerás es el lema. Se ha usado por siglos y ahora sigue siendo tan efectivo como antes.
Yo no considero que el Ecuador necesite a las fuerzas armadas tal y cómo las tenemos hoy en día. Se llevan casi el 3 por ciento del PIB y al momento que se los necesita de verdad no funcionan. Cómo les llamarían a un grupo de personas que no aporta en nada al país, pero que sin embargo ganan más de 200 mil dólares, sueldo que pagamos todos, y que se retiran a los 50 años con buenas jubilaciones, igualmente pagadas por todos. Las fuerzas armadas deben ser reestructuradas.
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