martes, 15 de febrero de 2022

Guerra cultural en el mundo de la desinformación, y sus secuelas en el Ecuador (15 de febrero del 2022)

Uno de los principales requisitos para resolver un problema es saber la verdad. ¿Qué está pasando? ¿Cuando comenzó? ¿A quienes beneficia y a aquienes perjudica esta situación? son preguntas básicas en cualquier panorama de resolución.
Pero ¿Qué se puede hacer con un país divido, con percepciones tan diferentes y hasta opuestas? ¿Qué hacer con un país con visiones tan encontradas y hasta contradictorias? ¿Qué hacer con gente que antes que dudar de su versión lo que hace es empecinarse, sesgarse y prejuiciarse?
¿Cuál puede ser la consecuencia a esta situación?... pues que los problemas se agravarán.
En la percepcion de cada mitad: Las medicinas de unos son el veneno para otros, y viceversa.
Unos dicen que hay que hacer esto o aquello, y el segundo grupo responde eso es terrible.
Después el segundo grupo propone a su vez un plan, y el primero lo ridiculiza y descarta.
Así mientras los problemas empeoran y las cosas terminan por arder.
Esto no solo pasa en mi país, Ecuador. Es un problema mundial.
En el mundo de la información y las redes, la lucha y la guerra del nuevo siglo es cultural.
En las redes está la pelea y la lucha sobre cómo la gente debe entender las cosas.
Son dos o tres relatos (esferas) que tienen un combate a muerte.
Ryszard Kapuściński reflexionó con respecto a esto que "cuando los grupos de dominio se dieron cuenta que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante".
A eso sumenle que a la gente le gusta consumir solo información que refuerce su postura, no que le haga dudar de ella.
Cambiar de opinión es visto como una derrota en una encrucijada como esta. Antes pelearse con familiares y amigos que aceptar que estamos equivocados.
Por otro lado el fenómeno se agrava cuando nos percatamos que las teorías de conspiración (que abundan hoy en día, sobre cualquier cosa en realidad) son más fáciles de creer para la gente que la versión oficial.
Eso porque la versión oficial requiere estudiar (y mucho), mientras que la teoría de conspiración no.
(Piensen en los antivacunas, terraplanistas, negacionistas del holocausto judío, negacionistas del machismo sistémico, negacionistas del racismo, negacionistas de la evolución, de la expansión del universo, de las matemáticas...etc.)
Para la gente de a pie estudiar es muy pesado; mejor lo explicamos con anécdotas y opiniones.
Tales como:
El machismo no existe porque si le insultan a mi padre no hago nada, pero si le insultan a mi madre creo que todos saltamos. 🤡😞 El planeta no debe ser redondo ni moverse porque entonces los aviones para llegar a su destino solo deberían quedarse quietos en el aire y dejar que el mundo se mueva debajo de ellos🤡😞
En consecuencia tenemos una sociedad con una mayoría de gente muy cómoda con sus explicaciones básicas y prejuiciadas que más que conectarlos con el resto del mundo terminan aislándolos.
En EUA los últimos grandes libros publicados sobre teoría y construcción social, sobre estudios culturales y análisis de percepciones de la sociedad; tratan muy en serio este problema.
Todo esto a raíz del gobierno de Donald Trump quién, al parecer (finjamos sorpresa) unió a todos los grupos aislados que antes habían estado desconectados de la sociedad, y los volvió protagonistas en un relato consistente en su sospecha sobre la sociedad norteamericana.
Y los grupos que antes no votaban, ahora votaron y vieron que podían ser mayoría, y llegaron los conspiracionistas al poder.
Entonces la verdad ya no estaba en los libros de los expertos que pasaron toda su vida estudiando el asunto, sino que la verdad ahora se define en elecciones democráticas motivadas por polemistas influencers.
Y se pueden escuchar opiniones como esta: "el hombre no llegó a la luna, por eso voté por Trump, porque él dice que puedo tener razón".
Así, la gente que habla del estado profundo, de un plan global de ideologías anti norteamericanas, anti libertarias, anti valores... etc. llegó al poder.
Qué interesante que eso mismo esté salpicando al resto del mundo, y en gran medida a mi país.
Repito: Uno de los principales requisitos para resolver un problema es saber la verdad. Hacerse las preguntas importantes y responderse con evidencia, prolijidad y sobre todo estar dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para ello.
Lástima que no tengamos mucho tiempo para eso, y aunque lo tuvieramos, la gente prefiera su burbuja antes que quiza salir de ella y ver al mundo real.
Hace 2400 años Sócrates decía que la gente no era mala, solo ignorante.
Sócrates decía que hacía falta saber reconocer la verdad y la virtud para vivir de acuerdo a ella.
Las malas personas simplemente ignoraban lo bueno y beneficioso que es ser bueno; porque si lo supieran, hasta por egoismo el bribon haría el bien solo porque así conseguía el máximo provecho.
Si los pillos supieran la ventaja de ser honestos, serían honestos de puro pillos dijo Sócrates (más o menos).
Pero ¿Cómo puede decirse la verdad en un país dividido que revienta de desinformación y de teorías de conspiración?
¿Cómo encontrar la verdad en un país que ya no comparte un sentido de realidad?
¿Qué se puede hacer en un país que está convencido que más importante es lo que tengo que decir que cualquier cosa que los demás tengan que aportar?
Seguiremos en la crónica roja del mundo.

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